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¿Crees que lo estás haciendo mal?



Muchas veces al comenzar a hacer yoga nos comparamos. Ya sea con la persona de al lado o con la foto de Instagram o con la persona que empezó hace un mes y ya se para de cabeza mientras nosotros llevamos un año y todavía no podemos tocar las rodillas con la frente (nota al margen, yo llevo más de siete años y aún no puedo, no nací flexible, nada que hacer). 
En fin, cuando eso pasa no podemos evitar preguntarnos ¿qué estoy haciendo mal?

Pues nada.

Si tienes cuidado, respiras y estás presente en la clase, no estás haciendo nada mal. El progreso en yoga no se mide por las posturas que puedes lograr o qué tan contorsionista te has vuelto. Esta no es una carrera de velocidad ¡porque ni siquiera es una carrera!

Constantemente leo post en internet en los que dicen que no pueden hacer alguna postura, por ejemplo lolasana (esa en la que uno se sienta en algunas postura de meditación y se levanta del piso solo con la fuerza de los brazos) o camello (esa en la que uno está de rodillas y se extiende hacia atrás hasta que, tal vez, las manos toman los tobillos).
Pues resulta que muchas veces sí están haciendo estas posturas. Tal vez no pueden hacer la expresión completa de ellas, pero sí están obteniendo todos los beneficios. Por ejemplo, si usan bloques para llegar atrás en camello, ¡están haciendo camello con bloques! Si solo levantan los glúteos en lolasana (o también usan bloques) están haciendo lolasana.
Una postura comienza en cierto rango de movimiento y se profundiza hasta llegar a la expresión completa. También tiene variaciones para aumentar o disminuir la dificultad, pero todas estas formas de la postura son la postura. 

Instagram nos enseña miles de asanas preciosas, hechas con gracia en entornos idílicos, pero eso es publicidad, arte si lo prefieren, pero no una guía de cómo es el yoga real. Si en la flexión hacia adelante logran doblarse un poco, ya hicieron la postura, aunque la cabeza aún no llegue a las rodillas. Solo preocúpense de doblar desde la cadera que la seguridad es lo primero y sus lumbares lo agradecerán. Y aprieten el estómago, también por la salud de su pobre espalda que no ha hecho nada malo para que la castiguen.

Quería decirles, sobre todo a los principiantes, que el yoga no es gimnasia (aunque tenga innumerables beneficios físicos que son geniales), sino que es estar presentes en el momento y el proceso, sin que realmente importe mucho llegar a todas las posturas (aunque sí, lograr la expresión completa de una postura se siente increíble y eventualmente se llega a ellas). 

El yoga es acerca de conectar con nosotros mismos, de conocernos y amarnos como somos, con kilos de más y mal ánimo, y también perdiendo peso y siendo más felices y conscientes.
El yoga es acerca también de conectar con el mundo, ver lo que permanece y no solo lo que cambia.

Las posturas nos ayudan a conocernos, a conectarnos, a ser mejores con nosotros y con otros. El mayor beneficio de las posturas invertidas no es la foto, sino perder el miedo a caer, y saber que si caemos nos levantaremos y lo seguiremos intentando. Y que lo lograremos, con trabajo duro, interno y externo. 

Entonces, recuerden que la versión modificada de la postura es la postura, que el progreso siempre llega con el tiempo y que si hay una postura que no pueden hacer (siempre hay alguna o algunas), ¡no pasa nada! Se aprende de lo que se logra y de lo que no se logra.

Es lo que aprendí cuando empecé y lo quiero compartir con todos los que hoy están empezando.

Un abrazo, 

Namasté 


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