¡Hola! Acá te dejo algunos consejos básicos para comenzar a practicar.
Cada vez que entro a Facebook veo más post de personas que están comenzando a hacer yoga y me encanta. Es un camino muy hermoso y de corazón creo que el mundo puede ser un mejor lugar si más personas comienzan a recorrerlo. Pero cuando empezamos todos cometemos los mismos errores y no todos tienen la suerte de tener un guía que les ayude a recorrer este camino de manera segura y disfrutando cada paso, por eso, acá van algunos consejos para los muy principiantes y aunque estoy muy lejos de ser una experta (eso toma décadas), ya he cometido esos errores y quiero evitárselos hasta donde pueda.
Lo primero, por favor, no fuercen ninguna postura, aunque parezca fácil y todo el mundo la pueda hacer. Incluso sukasana o postura fácil (o cruce simple de piernas) puede ser difícil para algunas personas (de hecho, a mí me resultan más fáciles otras posturas de meditación, por alguna razón siempre me da la impresión de que me sobran huesos cuando estoy en esa postura).
Lo segundo, esfuerzo sin tensión. La idea no es mía, es de B.K.S. Iyengar, pero siempre intento recordarla. La tensión es mala para el cuerpo y para el alma, deben buscar la relajación detrás del esfuerzo. Es difícil pero posible, sigan intentándolo. Como consejo, recuerden relajar el rostro. Sin darnos cuenta apretamos los dientes, el entrecejo o la garganta y eso rigidiza todo el cuerpo. Respiren profundamente y relajen el rostro, esa pequeña acción logra milagros en la ejecución de cualquier postura. Por último, incluso si no les resulta más fácil hacer la postura, la disfrutarán más.
Lo tercero, aprendan a distinguir entre incomodidad y dolor. Que se sientan incómodos en una postura es normal, pero el dolor no es normal. Si duele, retrocedan lentamente de la postura. El yoga no duele ni debe doler. La incomodidad, por otro lado, es hasta deseable, pues significa que estamos usando nuestro cuerpo de formas que no son habituales. La vida también puede ser incómoda, hasta que nos adaptamos y aprendemos, con el cuerpo es lo mismo.
También es normal que al día siguiente los músculos estén adoloridos y pasa en un par de días. Pero no es normal lesionarse. Cuando el ego se mete en nuestra práctica y nos dice que debemos ir más profundo o más rápido debemos ser más cuidadosos aún.
¿Cómo saber si eso pasa? Honestidad con nosotros mismos. Antes de profundizar en una postura paren un segundo y escuchen a su cuerpo y sus sentimientos. No a su mente. Si su cuerpo está cómodo y sus sentimientos son los adecuados, profundicen, si no es así, quédense donde están o incluso retrocedan en la postura.
¿Cómo saber qué sentimientos son los adecuados? Es fácil, imaginen que son niños y que la vida es simple: si los sentimientos son positivos (curiosidad, alegría o agrado), pueden intentarlo. Pero si sus sentimientos no son positivos (frustración, envidia, exceso de competitividad), no los escuchen. Todos tenemos sentimientos positivos y negativos, lo importante es decidir qué sentimientos van a guiar nuestras acciones y a cuáles vamos a dejar ir.
Y el tercero lleva al cuarto. Ojo con la forma de entrar a la postura, sean cuidadosos y muévanse lentamente. Más importante aún, mucho cuidado al salir de la postura (en ese momento se producen muchas lesiones). Si el resto de la clase o el video o lo que sea va muy rápido para ustedes, no importa, su práctica es personal y la seguridad es lo primero, deben respetar sus ritmos de aprendizaje, nada es tan importante que valga una lesión. Además, si se lesionan van a perderse sus siguientes prácticas, ¿ven? Nadie gana con eso.
Finalmente, si llevan un tiempo practicando y llegaron a amar el yoga, inviertan un poco de tiempo en aprender la alineación correcta de las posturas. Tranquilos con esto, son muchas y al principio es difícil, tanto sánscrito parece chino, así que comiencen con sus posturas favoritas y vayan de a poco. Se darán cuenta de que la alineación no es tan difícil, hay algunas reglas básicas que se repiten siempre (la rodilla siempre sobre el tobillo en los guerreros y cosas así). Una buena alineación evita una lesión.
Lo más importante, no olviden respirar (a todos nos pasa) y si tienen un mal día o una mala práctica, no importa, el yoga nos sigue amando al día siguiente y estará ahí para ayudarnos.
No les digo que respeten su cuerpo (ahimsa, no violencia, ni con los demás ni con uno mismo) porque en todas partes se dice lo mismo, pero ya que estamos en eso, respeten su cuerpo (y su alma, y su mente y a ustedes completos y al perro, el gato, el marido que no deja de hablarles y los niños que quieren jugar justo en ese momento).
El yoga es para todos, para gente normal como tú y yo, y con solo tener algunas precauciones podrás disfrutarlo por mucho mucho tiempo. Y sí, también podrás hacer posturas dignas de Instagram. Y bajar de peso. Y lo más importante, sentirte bien.
Namasté

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