Muchas veces al comenzar a hacer yoga nos comparamos. Ya sea con la persona de al lado o con la foto de Instagram o con la persona que empezó hace un mes y ya se para de cabeza mientras nosotros llevamos un año y todavía no podemos tocar las rodillas con la frente (nota al margen, yo llevo más de siete años y aún no puedo, no nací flexible, nada que hacer). En fin, cuando eso pasa no podemos evitar preguntarnos ¿qué estoy haciendo mal? Pues nada. Si tienes cuidado, respiras y estás presente en la clase, no estás haciendo nada mal. El progreso en yoga no se mide por las posturas que puedes lograr o qué tan contorsionista te has vuelto. Esta no es una carrera de velocidad ¡porque ni siquiera es una carrera! Constantemente leo post en internet en los que dicen que no pueden hacer alguna postura, por ejemplo lolasana (esa en la que uno se sienta en algunas postura de meditación y se levanta del piso solo con la fuerza de los brazos) o camello (esa en la que uno está de rodillas y se e...
Hoy quiero hablar del dolor. Para empezar, aunque soy instructora de yoga, aprender todo lo que hay que saber tarda décadas y puede que la vida entera no alcance, así que todos somos principiantes, de una forma u otra. Pero de mi experiencia he sacado una conclusión: Hay dos clases de dolor relacionado con el yoga, el dolor bueno y el dolor menos bueno. El dolor bueno es el que siento en mis músculos que se han atrofiado durante años, cuando empiezan a despertar, es el de mi brazo izquierdo (duele más que el derecho), es el que siento detrás de mis rodillas cuando me estiro, debido a la falta de flexibilidad, y es el que siento en mis abdominales después de muchos high botes y low botes y en mis hombros después de mis primeros paros de cabeza. Ese dolor me dice que mi cuerpo está despertando, que debo esforzarme más, que debo aguantarlo porque es bueno. El dolor menos bueno es el que siento cuando estoy haciendo mal un asana y estoy a punto de lesionarme, es el que me dice que me ...